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Por Mary Aldás
Mi alma canta la grandeza del Señor, se estremece de gozo en Dios mi Salvador!!
Quiero contarles a todos ... ¡Inés estuvo en casa!!!l La prometida y esperada visita se concretó ayer, domingo 11. Cómo transmitirles nuestra alegría, cómo transmitir las maravillas del Señor!!! Cómo contarles que es cierto, que el Señor hace a través nuestro grandes cosas! Sólo basta nuestro SI, todo lo demás lo pone Él. (Por supuesto que esto no es una novedad!... pero cada vez que uno vuelve a experimentarlo es siempre como nuevo!)
Les cuento: todo fue dándose naturalmente, fue como meternos en una cinta transportadora. Algunos nos preguntaron ¿Cómo lograron que Inés Lanús venga a dar una charla? A lo cual respondíamos: Fue su decisión! Y es así, nosotros teníamos sólo la aspiración, lo demás, un regalo.
Y yo creo que el momento no pudo ser más oportuno. El apoyo incondicional del Párroco (designado hace poquitos meses), quien nos abrió todas las puertas y allanó el camino, el periódico diocesano difundió la noticia a nivel diócesis (vinieron personas de Carlos Casares y Pehuajó), el canal local de TV y las radios nos dieron un espacio, y Dios nos dio la valentía (o la inconciencia?) de poner la cara y la voz para hacer los anuncios.
Total, llegó el día. Tuvimos un encuentro con los grupos de oración primero, estábamos todos! Rezamos un rato, después compartimos la Misa en Catedral y comenzó la charla abierta. No puedo explicarles lo que mi corazón sentía, la Catedral colmada, había personas de la comunidad, de los distintos grupos parroquiales, de los colegios. Lla presencia de los sacerdotes y de nuestro querido párroco que, con su salud quebrantada nos dijo "tenía que estar... voy a hacer la presentación..."
No voy a hablar de la capacidad de Inés para llegar a todas las personas porque ya lo sabemos. Lo que más me movió fue ver cómo trabaja Dios en los corazones. Cuán ávidos estábamos todos de gritar que SI... SOY YO !! ...ESTOY AQUÍ!!... PARA AMAR!!! y perder la inhibición y gritarlo en plena Catedral!
Y muy fuerte fue para todos la experiencia final - tan conocida para nosotros- esa experiencia de poder encontrarnos, apoyarnos y sostenernos unos a otros, firmemente apoyados en La Roca. Cuando terminó, la gente prorrumpió en un aplauso muy fuerte... fue emocionante!!
Y finalmente, los abrazos. Personas que apenas conocemos, nos abrazaron muy fuerte y nos agradecieron el haberlos invitados, y nos dejaron sus nombres para que los convoquemos a lo que organicemos. No sé, es un compromiso muy grande el que se abre, pero otra vez decimos SI, sabiendo que el Señor ya tiene preparados los medios y las fuerzas para equilibrar nuestras temores y nuestras flaquezas.
Me resta agradecer a Dios lo vivido. A Inés por su presencia de madre, a Maité y Sofía por la compañía, el apoyoy el aliento.
Un abrazo muy fuerte a todos. Nos encontramos en la oración de cada día.
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