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Para crecer en una espiritualidad mística de la vida cotidiana |
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 Por Inés Ordoñez de Lanús
Querida comunidad,
El 6 de agosto, día de la Transfiguración de
Nuestro Señor Jesucristo, comenzamos nuevamente cuarenta días de
preparación para renovar nuestro SEA junto al gozo de la Exaltación de
Cristo.
En su carta a los Filipenses, el apóstol San Pablo proclama
uno de los más bellos himnos cristológicos que se encuentran en la
Sagrada Escritura. Dice así: “Tengan los mismos sentimientos de Cristo
Jesús. Porque Él, siendo de condición divina,no consideró esta igualdad
con Dios como algo que debía guardar celosamente; sino que al contrario,
se abajó y se hizo en todo semejante a nosotros; y renunciando a la
gloria que tenía como Hijo de Dios, se anonadó a sí mismo y se hizo
servidor, humillándose hasta la muerte y muerte de Cruz. Por eso Dios lo
exaltó y le dio el Nombre-sobre-todo-Nombre; para que al Nombre de
Jesús, doble la rodilla cuanto hay en la tierra y en los abismos, y toda
lengua proclame, para gloria de Dios Padre: Jesucristo es el Señor!!!”
En
estos cuarenta días queremos seguir estos pasos a fin de identificarnos
más con Cristo; abrir las entrañas para que la fuerza abrasadora de Su
amor transforme nuestros sentimientos, y disponer los corazones a fin de
que los siga traspasando y transformando. Es necesario que estemos
dispuestos a abajarnos y anonadarnos renunciando a nuestro egoísmo, y
humillando nuestra prepotencia y orgullo que nos impide vivir tal como
nuestro corazón anhela. Por eso la necesidad del despojo y de la
docilidad para aceptar la vida tal como se presenta.
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¡Ven Espíritu Santo! |
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Por Inés Ordoñez de Lanús
Querida comunidad, aquí estoy, en la terraza del hotel contemplando la
cúpula de la Basílica de la Anunciación. Es un cáliz invertido que
expresa el descenso del Espíritu Santo sobre la Virgen.
Estamos celebrando un nuevo descenso del Espíritu Santo sobre toda la
humanidad. Un nuevo soplo de Jesucristo para recrearnos y darnos su vida
nueva; y en especial a nosotros los creyentes, para que este soplo pase
a través nuestro a otros, a muchos, a todos. Al menos a quienes nos
rodean.
Que sea un aire nuevo, una brisa nueva, que nos recree, que nos renueve,
que nos anime para estar siempre dispuestos a comenzar cada día con
nuevas fuerzas y entusiasmo.
Yo quisiera transmitirles lo que significa pisar estos lugares. Hoy
estuvimos en Jordania, en el Monte Nebo, allí donde Moisés divisó la
tierra prometida. La vio, pero no entró en ella. Su misión era liberar y
conducir al pueblo israelita hacia la tiera prometida...pero no era él
quien los haría entrar, sino Josué.
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La luz del Adviento nos invita a la esperanza | 30.11.09 |
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Por Inés Ordoñez de Lanús
Queridos amigos
El sábado 28 de noviembre terminó el año litúrgico…¡Y el domingo 29
comenzó el Adviento de un nuevo año! Un tiempo que se cierra y otro
que se abre… una etapa que termina y otra que empieza.
Este cambio en el calendario litúrgico nos toma desprevenidos, nos
agarra en mitad de la vorágine de un tiempo complicado para todos.
Estamos cansados por el trabajo del año, tenemos muchas cosas que
solucionar y concluir antes de que termine… es tiempo de balances,
cierres, despedidas, evaluaciones, exámenes… Es tiempo de preguntas que
afloran invitándonos a mirarnos a nosotros mismos y nuestra vida
transcurrida a lo largo del año.
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Preparándonos para los 40 días... | 27.07.09 |
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Por Inés O. de Lanús
Querida comunidad,
El 6 de agosto celebramos la Fiesta de la Transfiguración de Nuestro
Señor Jesucristo y el 14 de septiembre la Fiesta de la Exaltación de la
Santa Cruz. Entre ambas fiestas transcurren 40 días.
El 14 de septiembre del año 1988 recibimos el regalo del SEA, y a
partir de 1999 cada año hemos invitado a la comunidad a recorrer este
camino de 40 días, comenzando el 6 de agosto, a fin de prepararnos para
renovar en comunidad nuestra ofrenda personal de ser testigos del amor
de Cristo y querer vivir la vida exaltando su belleza y aprendiendo a
morir y resucitar cada día en el servicio, la entrega y la alabanza.
El camino del SEA es una invitación a tomar muy en serio nuestra vida
respondiendo a un llamado interior a amar y a amar sin medida. El deseo
de conocer y recorrer el camino al corazón es la respuesta a una
profunda intuición que nos revela que es allí donde descubriremos el
secreto para aprender a amar con todo el corazón.
El camino al corazón implica descubrir la verdadera identidad para
poder entonces responder a esta vocación por el amor, libre y decidida.
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Desde Nazareth II | 11.06.09 |
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Por Inés O. de Lanús
Queridos amigos,
Otra vez en la terraza de Nazareth a la luz de la Basílica de la Anunciación. Hoy fuimos toda la mañana a Cafarnaúm, no había nadie, sólo nosotros celebrando en la Casa de Pedro, que fue la que eligió Jesús como lugar de residencia en ese poblado. Cafarnaúm está a orillas del lago de Genesaret, es un lugar precioso. Hasta el guía estaba impresionado de que no hubiera nadie. Parecería que todo está previsto desde siempre para el silencio del retiro.
Después de misa leímos juntos el discurso del Pan de Vida, en las ruinas de la sinagoga, la misma donde Jesús enseñaba cada vez que estaba en Cafarnaúm.
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Adviento: tiempo de esperanza | 09.12.08 |
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Por Inés O. de Lanús
El tiempo de Adviento inaugura el año litúrgico. Son cuatro semanas que nos preparan a celebrar la venida del Señor, tanto en su aspecto histórico, como personal y escatológico. Podemos decir que en cada Navidad celebramos 3 venidas:
· La primera venida de Jesús, hace más de 2000 años en Belén.
· La venida de hoy, a mi vida y a mi historia
· La última venida al final de los tiempos.
A lo largo de estas 4 semanas, la liturgia nos invita a preparar nuestras vidas, nuestros corazones y nuestros hogares para recibir al Señor que llega, para caminar junto a María y José hasta el pesebre de Belén, hasta la Noche santa en que nace Jesús.
Es un tiempo de espera y esperanza. Es un tiempo de revisar nuestras vidas y renovar nuestro deseo de conversión, significado por el color morado que nos presenta la liturgia. Empieza el año litúrgico... ¡y termina nuestro “año calendario”! Muchas veces se nos complica conjugar estas dos realidades. Porque llegamos al fin del año cansados, a las corridas, con todas las actividades propias del año lectivo, escolar, universitario, laboral... ¡familiar y personal!
Por eso el Adviento es una oportunidad para parar, tomar aire, respirar muy profundo y volver a poner nuestra mirada en el Señor
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