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Por Marcela Rueda | Directoral Filial Santiago de Chile
Todavía emocionada por lo vivido esta mañana en la misa en nuestra sede no quiero que termine el día sin escribirles.
Agradezco a Luz María Dibarrart, a Paz Infante, a Titi Kovacs y a nuestra querida Tere Rodríguez por preocuparse de organizar todo. ambién me impresionó el cariño y dedicación de los maestros de la construcción para que todo estuviese dispuesto, limpio, etc.
El día de sol radiante nos acompañó para ir recibiendo a todos los que llegaron, más de los que pensamos.....no alcanzaron las 100 sillas.....
Mi primera sorpresa fue la llegada de nuestro querido padre Gustavo Ferraris, así que tuvimos 2 sacerdotes concelebrando. ¡Me conmovió su querer estar presente, su cariño con nosotros, su juventud de corazón, a pesar de sus años de vida!
El Espíritu Santo hizo de las suyas y el padre Ignacio Pérez decidió, a último minuto, leer el Evangelio de la Anunciación y predicó sobre como debe ser nuestro SEA de cada día.
La presencia de varios obreros en la Eucaristía fue otro signo de que este Camino al Corazón y del SEA es para todos y que, desde nuestra sede, lo podremos entregar a tantas personas que buscan encontrarse consigo mismo, con Dios y con los demás.
Antes del ofertorio, cantando el Magnificat, el padre Ignacio supo interpretar el pedido de Inés de poner los nombres de los que están haciendo posible esta obra y las peticiones de los presentes en el ducto que viene desde la primera piedra y que luego bendijeron con el padre Gustavo. Dentro del listado de los que lo han hecho posibles pusimos al Cardenal Francisco Javier Errázuriz que, confiando en nuestro carisma, nos entregó en comodato este terreno; Inés y Manuel que han sabido compartir este carisma, María y Eduardo Chiappe que lo trajeron a Chile, sacerdotes como el padre Fernando Edwards y el padre Maximino Arias que lo vieron como un camino necesario para sacerdotes, religiosos y laicos. También tantos otros sacerdotes, religiosos y laicos que han colaborado con su oración y su aporte económico, los obreros y empresarios de la construcción, los feligreses de Los Castaños y la Villa El Dorado, etc.
Las palabras del padre Gustavo invitándonos a irradiar el Amor de Jesús fueron el broche de oro para finalizar la Santa Misa.
Las visitas a la obra, al terminar la ceremonia, guiadas por Bertita, Sarita, Xime y Horacio fueron de lo más solicitadas.
Sólo me queda agradecer a todo el equipo que está llevando adelante este proyecto, a todos los que generosamente están ayudando a llevarlo a cabo, pero, también, decirles que nos falta mucho por hacer........aparte de terminar la obra.
En la Iglesia se necesitan .....imágenes, audio, bancos..... En nuestra sede completar el equipamiento...., el jardín, etcccccc, lo que me mueve a apelar, una vez más, a la generosidad de todos los que estamos recibiendo este carisma del SEA para poder finalizar este desafío en el bicentenario de nuestro querido Chile.
A cada uno y cada una de ustedes los saludo con especial cariño,
Marcela
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